Los habituales a este blog ya sabréis que soy un usuario de la homeopatía. Y lo soy desde que hace ya unos 25 años buscaba un remedio definitivo para curarme una larga enfermedad de garganta que iba a acabar con mi carrera en la radio y de paso con mis sueños. Nada, no hubo nada en la medicina alopatica ( la común, digamos) que pusiera fin a mi calvario. Así pasé varios años tomando desde pastillas "Juanolas" hasta antibióticos, todos recomendados y recetados por médicos de la seguridad social y de la privada. Bueno, finalmente encontré la solución y en unos 7 meses (lento) pude solventar mis problemas de garganta porque, según el homeópata, había que buscar los problemas más allá de los síntomas. El tipo acertó, y lo lleva haciendo desde hace, como he dicho, ya dos largas décadas. Desde ese momento no he vuelto a probar nada que no fuera recetado por él.
¿Efecto placebo? como dice este trabajo publicado curiosamente por El País, conocido por su "guerra frontal" contra esta terapia. Pues no lo se, soy incapaz de distinguir los síntomas de un efecto placebo y el que produce la curación por la acción directa del medicamento. Creo que nadie es capaz de hacerlo. Así que me sorprende que siempre me digan que me curo por ese dichoso "placebo". Si es así, sólo se me ocurre que ya tenemos la solución para acabar con la monstruosa factura que mantenemos con las farmacias.
Pero lo curioso es cuando a mis dos bebés, con sólo cuatro meses de vida (entonces), se le acabaron los problemas tras ingerir los siempre cuestionados medicamentos. ¿Con cuatro meses efecto placebo? Sí me dicen que es posible, que ahora mismo abran una comisión para investigar el efecto placebo en bebés y animales, porque hay veterinarios que tratan a perros, gatos y demás especies con productos de este calibre. Siempre que pongo este ejemplo, no hay nadie que pueda darme una explicación y sólo consigo silencios, hasta en twitter.
Con 25 años de experiencia podría llenar paginas sobre este asunto, pero el caso que ahora me ocupa tiene que ver con una receta al más estilo homeópata que me voy a permitir recomendar a los futuros periodistas y a los que lo son ya: debéis estudiar minuciosamente el reportaje contra homeópatas de abajo. Os aseguro que se va a convertir en un ejercicio para el que debéis estar preparados o, por el contrario, del que tenéis que aprender mucho para futuros empleos en gabinetes de comunicación. Es perfecto el trabajo de este periodista a la hora de estudiar, colocar planos, aparecer en algunos muy seleccionados y hasta poner sonrisas en el momento preciso para hacernos creer siempre que la homeopatía ( es el asunto a tratar en el reportaje) es cosa de brujos. O lo que es lo mismo: aquí hay parcialidad y escasa, nula, honestidad periodística. Con lo cual es licito preguntarme si detrás de esto hay oscuros intereses más bien ligados a otra clase de "brujos". Si vamos a la fuente que da vida al periodismo, esto ni se le parece ni tiene intenciones de ellos.
Todo esto me recuerda a un episodio periodístico (hace unos 15 años) relacionado con la supuesta aparición de la Virgen en el monte de Los Realejos. Cientos de personas de todas las clases sociales acudieron esa noche a la llamada de una santera que afirmaba hablar con la madre de Jesús. Yo fui a informar y en todo momento pensaba que sólo iba a eso. Claro que se me hacia imposible pensar tan sólo en la posibilidad de tal aparición en semejante fiesta. Todo apestaba a chamusquina. Pero mi trabajo debía ser el de contar lo que pasaba con opiniones de todos y nunca tender con mis preguntas a unas respuestas que a mi me dieran la excusa para hacer valer mi parecer. Me limité a preguntar -por respeto a los asistentes- si la habían visto y que describieran lo que vieron. Nada más. Sin sonrisas o un mero "venga ya". Así que lo de este vídeo vale como clase para futuros informadores.
El estudio atribuido a Sanidad
¿Efecto placebo? como dice este trabajo publicado curiosamente por El País, conocido por su "guerra frontal" contra esta terapia. Pues no lo se, soy incapaz de distinguir los síntomas de un efecto placebo y el que produce la curación por la acción directa del medicamento. Creo que nadie es capaz de hacerlo. Así que me sorprende que siempre me digan que me curo por ese dichoso "placebo". Si es así, sólo se me ocurre que ya tenemos la solución para acabar con la monstruosa factura que mantenemos con las farmacias.
Pero lo curioso es cuando a mis dos bebés, con sólo cuatro meses de vida (entonces), se le acabaron los problemas tras ingerir los siempre cuestionados medicamentos. ¿Con cuatro meses efecto placebo? Sí me dicen que es posible, que ahora mismo abran una comisión para investigar el efecto placebo en bebés y animales, porque hay veterinarios que tratan a perros, gatos y demás especies con productos de este calibre. Siempre que pongo este ejemplo, no hay nadie que pueda darme una explicación y sólo consigo silencios, hasta en twitter.
Con 25 años de experiencia podría llenar paginas sobre este asunto, pero el caso que ahora me ocupa tiene que ver con una receta al más estilo homeópata que me voy a permitir recomendar a los futuros periodistas y a los que lo son ya: debéis estudiar minuciosamente el reportaje contra homeópatas de abajo. Os aseguro que se va a convertir en un ejercicio para el que debéis estar preparados o, por el contrario, del que tenéis que aprender mucho para futuros empleos en gabinetes de comunicación. Es perfecto el trabajo de este periodista a la hora de estudiar, colocar planos, aparecer en algunos muy seleccionados y hasta poner sonrisas en el momento preciso para hacernos creer siempre que la homeopatía ( es el asunto a tratar en el reportaje) es cosa de brujos. O lo que es lo mismo: aquí hay parcialidad y escasa, nula, honestidad periodística. Con lo cual es licito preguntarme si detrás de esto hay oscuros intereses más bien ligados a otra clase de "brujos". Si vamos a la fuente que da vida al periodismo, esto ni se le parece ni tiene intenciones de ellos.
Todo esto me recuerda a un episodio periodístico (hace unos 15 años) relacionado con la supuesta aparición de la Virgen en el monte de Los Realejos. Cientos de personas de todas las clases sociales acudieron esa noche a la llamada de una santera que afirmaba hablar con la madre de Jesús. Yo fui a informar y en todo momento pensaba que sólo iba a eso. Claro que se me hacia imposible pensar tan sólo en la posibilidad de tal aparición en semejante fiesta. Todo apestaba a chamusquina. Pero mi trabajo debía ser el de contar lo que pasaba con opiniones de todos y nunca tender con mis preguntas a unas respuestas que a mi me dieran la excusa para hacer valer mi parecer. Me limité a preguntar -por respeto a los asistentes- si la habían visto y que describieran lo que vieron. Nada más. Sin sonrisas o un mero "venga ya". Así que lo de este vídeo vale como clase para futuros informadores.
El estudio atribuido a Sanidad

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