Buenaventura y Sanz: miren, toquen, prueben, pinchen...

Tengo por costumbre probar, tocar, ver y hasta sentir todo aquello de lo que finalmente voy a hablar o tratar con los destinatarios de mis informaciones. A los que no lo hacen yo los llamo resabidos.

Resabidos como el director general de Farmacia del Servicio Canario de Salud, Buenaventura Fernández San José o el mismo decano de la Facultad de Medicina de la ULL, Emilio Sanz.

Cuanto lamento tanta ignorancia y atrevimiento. El primero ha venido a decir en el Diario de Avisos que "En el sistema público de financiación de prestaciones sanitarias se incluyen sólo aquellos tratamientos que presentan evidencias científicas de su eficacia y, además, que sean los más eficientes". Menudo Resbalón, señor Buenaventura. Medite bien esas palabras para que no vayamos a pensar que acaba de decir una estupidez tan grande como el peso de su conciencia. ¿Cuanta mierda fabricada por los emporios farmacéuticos, incluidas vacunas, matan y siguen matando de forma fulminante y lenta, las más benevolentes, a miles de personas en nuestros país y en el resto del planeta?.

La otra perla la deja Emilio Sanz :
remarcó que en su centro "no hay ni habrá ninguna asignatura sobre homeopatía". "Las veces que se trata este asunto en la Facultad de Medicina es para demostrar que no se trata de una opción válida porque no hay evidencias científicas que la avalen. ¿ A no ? Yo soy una evidencia científica, YO y mis hijos... y las miles de personas en España y los millones de ellas en todo el mundo que desde niños sólo nos medicamos con una ciencia que descubrió en el siglo 19 el médico sajón Samuel Hahnemann.

La demostración empírica de la homeopatía sostiene que los mismos síntomas que provoca una sustancia tóxica en una persona sana pueden ser curados por un remedio preparado con la misma sustancia tóxica, siguiendo el principio enunciado como similia similibus curantur (‘lo similar se cura con lo similar’). A este axioma se le denomina "ley de similitud".

Leído lo de arriba se comprende que el homeópata, que siempre debe ser titulado en medicina, te está recetando medicamentos, pero en disoluciones muy bajas. El efecto de estas disoluciones en tu cuerpo provoca que este reaccione.

Hace meses ya escribí sobre mi experiencia y la de los míos durante años al ser tratados con homeopatía. Los resultados no pueden ser más sorprendentes. Mis dos hijos, ambos con días de nacimiento, han sido tratados sistemáticamente con este remedio, por lo que se descarta el efecto placebo. Sobre mi experiencia propia sólo tengo que añadir que me salvó el futuro.

Por esa razón y por cientos de argumentos fundamentados salgo aquí a llamar ignorantes y sospechosos a estos que libremente se afanan en hundir una oportunidad libre para todos. El pensamiento único es peligroso y los métodos aún más.

Señores Buenaventura y Sanz, aquí me tienen: miren, toquen, prueben, pinchen... No pequen de resabidos.
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