Soy un señor

Cuando se trata de definirme como señor me quedo- pues- con la acepción segunda y cuarta de la RAE. Un señor, además, no difama y nunca, nunca se atreve a mentir salvo para decirle a la hija que los caramelos provocan que te salgan bichos en la boca. Es por su bien. Un señor se emociona cuando le llaman los amigos para decirle que ni caso a las sucias palabras. Un señor es quien defiende la verdad y la libertad, pese a ser víctima de soflamas desproporcionadas que dejan perplejo a cualquier vidente. Un señor es capaz de llamar a primera hora a quien la noche antes le ha injuriado con tantas falsedades como letras salían de su lengua. Un señor sale a la calle y no mira para atrás. Un señor no amenaza. Un señor se conmueve con los justos y deplora a los injustos. Yo soy un señor.
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