Soy un señor

Cuando se trata de definirme como señor me quedo- pues- con la acepción segunda y cuarta de la RAE. Un señor, además, no difama y nunca, nunca se atreve a mentir salvo para decirle a la hija que los caramelos provocan que te salgan bichos en la boca. Es por su bien. Un señor se emociona cuando le llaman los amigos para decirle que ni caso a las sucias palabras. Un señor es quien defiende la verdad y la libertad, pese a ser víctima de soflamas desproporcionadas que dejan perplejo a cualquier vidente. Un señor es capaz de llamar a primera hora a quien la noche antes le ha injuriado con tantas falsedades como letras salían de su lengua. Un señor sale a la calle y no mira para atrás. Un señor no amenaza. Un señor se conmueve con los justos y deplora a los injustos. Yo soy un señor.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo ya sé que eres un señor,de los de capa y espada por añadir algo más. Lo que digan los demás me trae sin cuidado.

Elena dijo...

Querido Enrique:
La diferencia entre tú y otros tipos de "periodistas" queda de manifiesto en muchos aspectos: Para empezar, por supuesto, tu estilo respestuoso y carismático, que muy pocos saben tener; para seguir, tu diplomacia y tu saber estar en todas las circunstancias (incluso en las más complicadas); como televidente, prefiero programas donde se escuche a la gente como los que tú haces, que otros (que, por cierto, ni veo, porque ya estoy harta de tanto "show casposo" de gente que es capaz de abanderar estilos nobles con palabras innobles) encorsetados y nada flexibles, con poca capacidad para exprimir una entrevista o improvisar; la audiencia dictamina muchas veces lo que es bueno y lo que es malo. Pero ¿qué tipo de audiencia? si te soy sincera, no soy audiencia, porque existen muchos programas de los que no quiero ser audiencia, ni a los que les doy audiencia, sus señorías.

Por eso, querido Enrique, siempre pienso que las personas se definen por sus actos y por sus palabras y el retrato que determinado presentador hace de sí mismo al creer que deplora a otro compañero de gremio, es evidentemente, no sólo lamentable, sino bochornoso y me hiere, me ofende como telespectadora de algo, que por supuesto, nunca hubiera visto, si no hubiera sabido que era a ti a quien se refería.
Me ofende que alguien se dedique 6 minutos y medio de un programa a crear telebasura.
Por eso, querido Enrique, no hay más que decir: cada uno se retrata en sus palabras y en sus acciones y ahí estriba la diferencia.

Sigue adelante con tu trabajo. Yo, sin embargo, sí veo El Día TV por programas como los que tú haces. GRACIAS.

Elena Jiménez.

silvia dijo...

Así se habla!!!!!!