Estos muertos de hambre. ¡ Hay que joderse !


Honestamente: creo que la idea que ha tenido Paulino Rivero- Presidente del Gobierno de Canarias- para que los grandes supermercados no tiren la comida que les sobra, sino se la de a los necesitados es una ilusión. Es bonita, aunque no nueva. Quién no ha pensado siempre en eso cuando se pregunta a donde irá aparar tanta lata de conserva sin vender. “Para las monjitas”, dicen las señoras. Para las monjitas ni ocho cuartos. NO, eso va a parar siempre a una maquina compactadora, que, por otra parte, es el mejor instrumento de destrucción que han inventado los capitalistas. Los supermercados, tomateros, plataneros, lecheros etc... no regalan nada. Si se dedicaran a hacer beneficiencía nos les cuadraba la caja a final de año, y su propio estado de bien estar quebraría.

No es la primera vez que pasa. Los tomateros en Canarias han tirado sus cosechas por los barrancos porque los precios no les convenían, o los ganaderos daban de comer la mantequilla que producía la leche de las vacas a su propio ganado, porque los precios se arrastraban por los suelos (fuerte ironía).

Ahora me parece que la idea de Paulino no va a pasar de un golpe de efecto cara a la galería electorera. La asociación de grandes supermercados dice que “ bueno, que hay que mirar como sería... bla, bla..” Ya, ya se ve el andar de la cosa. No dudo que la apuesta es hasta hermosa, pero me da a mi que nones, o ¿pares?.

Si los capitalistas se dedican a regalar sus excedentes, la esquina del planeta que pasa hambre dejaría de estar en las listas de los más flacos. A occidente le sobra la comida, y como nos sobra la tiramos. Nunca se la damos a los hambrientos: si no como carajo jugamos al IBEX 35.

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