Una más sobre las cosas que uno encuentra escarbando

En el trabajo anterior titulado Los laboratorios y el arte de meternos miedo y en el primero de esta serie titulado El negocio de la vacunas, e papiloma humano y el Gobierno Canario, me empeño en hacer ver que las vacunas y quienes las promocionan, fabrican y distribuyen no son precisamente la abuela que nos despierta en la mañana con una taza de manzanilla tras un pesado sueño. NO, son la mano que mece la cuna. Sólo te pido que pienses y para ello hago una comparativa. Y la hago porque la he vivido en mi propia familia. Se trata de la famosa vacuna triple vírica. Ya conté en su momento, en mi primer articulo sobre este tema, que cuando se inocula a los niños con estas dosis brotan decenas de síntomas adversos, entre ellos crisis asmáticas que te llevan directamente, noche tras noche, a la casa de socorro. Cuando estas allí a los niños les chutan corticoides (veneno) por una mascarilla de oxigeno, pero no desaparecen los efectos, únicamente los duermen. Cuando vas al pediatra y le explicas se encoge de hombros diciéndote: "que eso no es de la vacuna", a pesar de que tiene sobre la mesa decenas de casos iguales, precisamente aparecidos-siempre- tras inyectarle a los niños la mentada triple vírica.


Comparemos dos noticias que a mi me hacen pensar y reflexionar. Además, siempre se me ocurre la misma pregunta: ¿En manos de quien estamos?

DEBATE SOBRE LA COVENIENCIA DE ADMINISTRAR TRES VACUNAS A LA VEZ
EL PAÍS. Isabel Ferrer, Londres.

[] El neuropsicólogo británico Ken Aitkenm uno de los mayores expertos internacionales en el diagnóstico y tratamiento del autismo, ha pedido al Gobierno de su país que investigue a fondo la posible relación entre ese trastorno y la triple vacuna infantil contra el sarampión, las paperas y la rubeola. Su solicitud pone en aprieto a las autoridades sanitarias, que se niegan a repartir la vacuna en tres tomas distintas por considerar que no hay pruebas de sus efectos adversos. Unas 2.000 familias, sin embargo, piensan demandar a varios fabricantes internacionales del medicamento al que atribuyen el hermetismo psíquico de sus hijos.

Los temores acerca de una posible reacción anómala a una de las vacunas más enraizadas del calendario sanitario no son nuevos. Desde que el pasado año un grupo de madres aseguran que sus hijos empezaron a mostrar signos de autismo y a tener el colon irritable tras ser inoculados, las vacunaciones han bajado considerablemente en el Reino Unido. Al ser un acto voluntario, los expertos no pueden forzar a los padres a acudir a la consulta del médico. Por esta razón, sólo un 85% de la población infantil está hoy protegida contra el sarampión, cuando esa cifra debería alcanzar el 95% para evitar el riesgo de una epidemia.

El neuropsicólogo Aitke era hasta ahora un firme defensor de la vacuna triple. En 1998, en su calidad de asesor gubernamental, ni él ni otros 37 expertos independientes hallaron razones para recomendar una inoculación en tres fases. "Ahora creo que necesitamos seguir investigando, porque algunos niños con un sistema inmune vulnerable pueden reaccionar de forma inesperada a la inyección", ha señalado.

Entre las cosas que han modificado su posición, el científico cita la publicación en marzo pasado de un estudio que daba cuenta del aumento de casos de autismo infantil diagnosticados en California (Estados Unidos). Estos casos se han triplicado entre 1987 y 1997. Otros expertos, sin embargo, aseguran que el incremento es debido a un diagnóstico cada vez más precoz, y no a la vacuna.
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*La Triple Vacuna Vírica (Sarampión-Rubeola-Paperas) en el calendario español está entre los 12-15 meses (si la situación epidemiológica aconseja, se puede hacer antes de los 12 meses, pero habría que revacunar a los 15 meses), y a los 11-12 años.

Ahora miremos esta extraña noticia de la consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias sobre la misma vacuna.

"Se suprime la dosis de la vacuna Triple Vírica (Saramapión-Rubeola-Parotiditis) para los once años como se venía haciendo hasta ahora, y se mantiene la Triple Vírica a los 15 meses y a los tres años de edad".

¿Bajo que presiones trabaja la administración pública?

Además, FÍJATE, se vacuna a nuestros hijos de Saramapión-Rubeola-Parotiditis, una enfermedades que todos los de mi generación pasamos como campeones y que a ninguno mató. ¿Por qué vacunar entonces a nuestros hijos de algo que por si mismo deben pasar? Todo esto me hace pensar que nos fríen a vacunas que nos producen verdaderas contra indicaciones que una vez más, como lo de la cola de la serpiente, nos manda al medico y este a la farmacia y está a los laboratorios y estos a la caja fuerte de sus accionistas. Accionistas capaces con sólo pestañear de cambiar cualquier gobierno del mundo. Hay alternativas, úsalas.

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