Los curas, la iglesia ( o sea, los curas) y la sexualidad.

Me han sorprendido, sonrojado y hasta mosqueado las últimas declaraciones de jefe de filas de la iglesia Cristiana en la provincia de Santa Cruz de Tenerife. Está claro que él hombre está ahí para hacer su trabajo, que menudo marrón debe de ser sin poder llegar a casa por las noches y que la parienta o pariente te pase la mano por los himnos y te diga susurrando al oído “muy cansado, mi santidad”. Debe joder, y mucho, no ver las bragas de la parienta sobre la silla o los calzoncillos del pibe en la alfombra y decirte “bufff cómo me pone” . Pero claro, eso si lo se yo que lo he vivido, y tú, y el otro o la otra. Pero el que trabaja de Obispo en La Laguna NO, y tampoco se lo voy a pedir, que y ase sabe que él está para otras cosas, aunque un dolor de huevos es muy jodido

Aunque al igual me equivoco, y presupongo a un obispo casto y célibe hasta en lo privado. Al igual llega entre la niebla Lagunera a sus aposentos- los nuevos aposentos, que los otros los quemó, recuerdas- y allí le espera ella o él, o ambos, vaya usted a saber, para decirle “qué tal santidad, cuantas veces nos hemos metido hoy con los maricones”, para luego vaciar las bolsitas del amor, como dice un tocayo mío.

Tras leer una entrevista del mentado Obispo de La Laguna, aunque es palmero, en el diario la Opinión en la que se refiere a la homosexualidad diciendo que “lógicamente, creo que el fenómeno de la homosexualidad es algo que perjudica a las personas y a la sociedad”, no se me va de la cabeza esa imagen del obispo mirando sin poder evitarlo a los escotes de sus feligresas o al paquete de ellos. También me pregunto que hará el hombre cuando escucha a tanto amanerado, afeminado y maricón profundo en el seno de su propia iglesia.

A mi plín, a mi como la homosexualidad es una cosa que todos llevamos dentro hace tiempo y que en su momento le abrí el armario y deje que se fuera donde quisiera, pues que no me preocupo de si la maman o lo comen. Después de eso, de reconocerme a mi mismo como un YIN y un YAN, comencé a trabajar en la cama como un minero sacando oro. Aconsejo esa sacada de polvo prejuicioso, es notable como te cambia la vida, en la cama...o donde coño se pueda hacer: FOLLAR.

Lo que vengo a decir con semejante majadería del obispo Bernardo Álvarez, es: ¿Qué coño le importará a este y a toda su prole si a un tío o a una tía le gusta más hacerlo con iguales o hacerlo con diferentes?. ¿No tienes la sensación de que ya está bien de que estos señores, erigidos por si mismos en mantenedores de una moral inventada, sigan aun ( siglo 21) jodiendo y machacando las conciencias de la gente e indicándoles que pollas comer o que coño lamer?

Ay, ese seminario.

Pincha aquí: Te paso enlace de la entrevista para que veas si vomitas o votas al Bernardo pá presidente en las próximas elecciones a tu asociación de vecinos.

La perla del representante comercio del Vaticano a La Opinión:

_¿Qué opina de la homosexualidad?
_Yo creo que lo primero que hay que hacer es distinguir a las personas del fenómeno. Las personas son siempre dignas del mayor respeto. Si una persona, por una razón fisiológica elige esta forma de vida me merece mi máximo respeto. Otra cuestión es que la homosexualidad sea o no una virtud. Hay que tener mucho cuidado hoy en día porque no se puede decir que la homosexualidad se sufre o se padece. No es políticamente correcto decir que es una enfermedad, una carencia, una deformación de la naturaleza propia del ser humano. Eso que decía cualquier diccionario de Psiquiatría diez años atrás, hoy no se puede decir. Está clarísimo que, en este sentido, mi pensamiento es el de la Iglesia: respeto máximo a la personas. Pero, lógicamente, creo que el fenómeno de la homosexualidad es algo que perjudica a las personas y a la sociedad. A la larga pagaremos las consecuencias como las han pagado otras civilizaciones. Yo no digo que se reprima, pero entre no reprimirlo y promoverlo hay un margen. Creo que hay que promover la educación. Los valores de la feminidad y la masculinidad debemos inculcarlos en los niños. Puede que nos digan que estos valores son retrógrados, pero nosotros pensamos que estos valores respetan la libertad pero al mismo tiempo orientan a las personas.
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